¿Por qué Alex Honnold puede hacer lo que la mayoría de la gente nunca hará?

Why can Alex Honnold do what most people never will?

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3–5 minutos

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789 palabras

Alex Honnold escaló un rascacielos de más de 500 metros sin cuerdas ni equipo de seguridad en menos de dos horas.

Y eso planteó una pregunta más incómoda...

🤔¿Y si la razón por la que no tienes el éxito que deseas es porque aún no eres la persona necesaria para lograrlo?

La mayoría de la gente entiende el éxito como una imagen: dinero en el banco, un coche caro, relojes de lujo, ropa de marca, estatus visible.

Construyen sus vidas persiguiendo esos símbolos como si fueran el objetivo final.
Y ahí es donde comienza el problema.

Quienes realmente han alcanzado el éxito saben que nada de esto es el objetivo.
Es una consecuencia.
El resultado de un camino bien recorrido, no el punto de partida.

Cuando confundes el resultado con el objetivo, no solo fracasas en la meta.
Fracasas en el viaje.

No entiendes qué decisiones tomar, qué hábitos desarrollar o en qué tipo de persona debes convertirte para mantener lo que dices que quieres.

Hoy en día, vemos miles de perfiles en las redes sociales que venden una versión falsa del éxito.
Especialistas en marketing que saben exactamente cómo despertar emociones mostrando casas alquiladas, coches prestados o relojes que no les pertenecen.

No te venden un camino.
Te venden una imagen.

Y una imagen nunca prepara a nadie para el viaje.
Tampoco te acerca a que tus sueños se hagan realidad.

Alex Honnold y el error que casi todo el mundo comete

El 25 de enero de 2026, Alex Honnold escaló el rascacielos Taipei 101 en Taiwán.
Más de 500 metros de altura.
Sin cuerdas.
Sin medidas de seguridad.

Un error significaba la muerte.

No fue un acto de valentía.
Era una consecuencia lógica.

Alex no llegó allí por desearlo con todas sus fuerzas.
Ni visualizando el éxito.
Ni soñando con la fama o el dinero.

👉 Durante años, su vida se orientó hacia convertirse en la persona capaz de hacerlo.

Entrenó su cuerpo.
Su mente.
Su espíritu.
Su tolerancia al riesgo.
Sus hábitos.
Su habilidad para concentrarse bajo presión.

Si le hubieras preguntado años atrás si podría escalar un edificio así, su respuesta habría sido no.
No porque no quisiese.
Sino porque todavía no era esa persona.

No nació preparado.
Se hizo capaz gracias a años de preparación silenciosa y constante.

Su progreso no fue épico.
Fue gradual.
Al principio con seguridad en cada escalada.
Después, sin ella.

Paso a paso, nivel a nivel, convirtiéndose en alguien diferente.
Tenía un objetivo claro y poco a poco fue elaborando el plan necesario para alcanzarlo.

El Alex que comenzó a escalar profesionalmente en 2004 no era la misma persona que escaló ese edificio en 2026.

👉Hizo el trabajo necesario.

Sufrió.
Cambió.

Y se convirtió en la persona que necesitaba ser para lograr algo extraordinario.

El dinero llegó después.
La fama vino más tarde.
Esa nunca fue la meta.

The point almost no one wants to accept

The case of Alex Honnold makes one thing very clear: human beings are capable of extraordinary things, but only when they are prepared to sustain them. Destroying who they are, in order to become who they must be.

Wanting something badly is not enough.
Working hard is not always enough.
Talent guarantees nothing.

Success requires you to become someone different.
And the bigger and more exclusive the goal, the more radical that transformation must be.

There are goals that cannot be reached by adding more.
They are reached by dismantling who you already are and rebuilding yourself with clarity and judgement.

This is not motivation.
It is an uncomfortable reality.

That is why so many ambitious people end up frustrated.
Not because they lack value.
But because they are pursuing results their current identity is not prepared to sustain.

Determinación, experiencia y decisiones reales

La mentalidad de la que nadie habla no es el pensamiento positivo.
Es la capacidad de decidir cuando no hay garantías.
Para soportar la presión.
Para ejecutar sin aplausos.

En caminos exigentes, no hay lugar para la improvisación.
No hay margen para el autoengaño.

Alex Honnold no podía fallar ese día.
Pero antes de llegar allí, acumuló años de experiencia, errores y situaciones límite que le moldearon.

👉 Hubo una reconstrucción personal radical.

Ese día, no estaba improvisando.
Estaba actuando desde una identidad ya construida.

Eso es lo que marca la diferencia.

Una reflexión final

He visto este patrón repetirse una y otra vez en personas ambiciosas.
El talento estaba allí.
El esfuerzo también.

Pero faltaba algo más profundo: preparación interna, claridad y estructura.

La pregunta importante no es qué objetivo persigues. La verdadera pregunta es:

👉 ¿Estás dispuesto a convertirte en la persona que ese objetivo exige?

Porque hasta que no respondas a eso con sinceridad, todo lo demás no es más que una imagen.

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